Yo que vivo en la luna,
quiero darte mi granito de arena.
Tú vives en una laguna,
de la noche prisionera.
De risas inoportunas.
Cárceles de amargura.
Palabras que son cadenas.
¿Por qué no cumples
tu condena de noches en vela?
Que yo soy tu trena,
si tú eres mi novela.
Yo soy tu tragicomedia.
Me subes como la espuma,
yo bajo por tus caderas.
Si me subes a la luna,
Verás una luna llena.
Y tus ojos me miraron.
Y la luna se cayó del cielo.
Y tus palabras me hablaron,
aunque últimamente no te entiendo.
Pero me pongo tan malo,
cada vez que me roza tu pelo.
Casi como un bicho raro,
una especie nueva de insecto.
Que no, que no, que no.
Por eso piensa que soy un sueño,
sueña que pienso,
mándame un beso,
llámame un día de estos,
estoy en el metro sin cobertura.
Y en la parada de tu cintura,
y alégrame esta triste figura.
Cuéntame un cuento, dame locura.
Porque si no luego me lo invento.
(Estopa)
